domingo, 15 de noviembre de 2015

Frankenstein, Mary Shelley




“¿Por qué presume el hombre de una sensibilidad mayor a la de las bestias cuando esto solo consigue convertirlos en seres más necesitados? Si nuestros instintos se limitaran al hambre, la sed y el deseo seríamos casi libres. Pero nos conmueve cada viento que sopla, cada palabra al azar, cada imagen que esa misma palabra nos evoca.”



Decidí leer Frankenstein como parte de las lecturas que había elegido acorde con la temática del mes de octubre, y aunque no conseguí cumplir con la meta, sí que logré acoger este tesoro en mi biblioteca. Es por ello que hoy os traigo esta sorprendente lectura de la mano de Mary Shelley.

La historia comienza con una serie de cartas, que el explorador británico Robert Walton escribe a su hermana durante la expedición que realiza al Polo Norte. Allí relata con sorprendente habilidad su fortuito encuentro entre las nieves con Víctor Frankenstein, un caballero nacido en Ginebra, y la historia de este, que es en sí la que nos ha llegado a todos con el paso del tiempo y gracias al cine.

Para empezar, olvidaos de esa torpe creación, deshumanizada y pervertida que todos conocemos. El Frankenstein real, el que nace de la mano de Mary Shelley, supera con creces todas las expectativas que podríais tener. La novela desde luego, no solo se centra en la creación de un engendro artificial, sino que va mucho más allá, abarcando temas cuya importancia le ha otorgado el puesto de clásico imprescindible.  

Con un estilo que incorpora tanto elementos románticos como góticos, en una perfecta fusión, la autora nos advierte a lo largo de la historia de las horribles consecuencias que pueden acarrear nuestros actos. El joven Víctor Frankenstein peca de innovador, de querer ir mas allá de lo que la naturaleza le permite y el fruto de su febril deseo de superar las barreras impuestas, le llevará a una agonía y desesperación inhumanas. El monstruo que nacerá gracias a su brillante ingenio, cargará el pecado de su creador toda su existencia. Abandonado a la intemperie, perdido en la humanidad que huye nada más verle, el engendró no podrá disfrutar de la belleza que encuentra a su paso, y es allí, donde desarrollará un odio profundo hacia su creador y su especie.

Las vividas descripciones que salpican el relato, nos adentraran en una tierra de una belleza asombrosa que rivaliza con la desolación que el monstruo de Franskenstein dejará a su paso, tan solo por exigir aquello que le corresponde: una vida. Los momentos más impactantes son las conversaciones que ambos, el creador y el engendro, mantienen, conversaciones que resuman una filosofía ya perdida o valores en los que nadie suele fijarse en nuestros días. Así, la justicia, la moral humana, el mismo papel del ser humano en el universo y la esencia del mal se entrelazan para formar junto a la belleza paisajística un encuadre de lo más rico en matices.


“Tú eres mi creador, pero yo soy tu dueño: ¡obedece!”


 Por la increíble temática que va más allá de lo que el lector espera y por las cuestiones que aquí se plantean así como por la historia en sí, es por lo recomiendo arduamente que en algún momento de vuestras vidas le dediques unas horas a esta extraordinaria lectura, con una carga moral que no os dejará indiferentes.


ISBN: 9788467039498
Editorial: S.L.U. ESPASA LIBROS
Nº de páginas: 288 págs.

¿Y vosotros? ¿Lo habéis leído ya?



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